La pensión de alimentos

La pensión de alimentos es el deber impuesto a uno de los cónyuges de abonar todos los gastos indispensables para el sustento de la otra parte. En esta obligación existen dos partes:

  1. Alimentista. Persona acreedora, que tiene el derecho a exigir y recibir los alimentos. En caso de divorcio la persona que tiene derecho a exigir es el otro cónyuge, aunque el derecho en sí le corresponde a los hijos en común. Es por tanto un pago delegado.
  2. Alimentante. Persona deudora que tiene el deber legal de prestarlos

Por tanto, el verdadero acreedor de los alimentos son los hijos comunes, y es el interés de los mismos la determinación de la cuantía atendiendo a los ingresos de los padres.

Este pago delegado debe de realizarse siempre al otro cónyuge, aunque los hijos sean ya mayores de edad, ya que el cónyuge con el que convivan estará legitimado para reclamar la pensión de alimentos que le correspondan. Además, incluso en los periodos vacaciones o durante el periodo de visitas, el cónyuge no custodio, el alimentante, tiene la obligación de seguir abonando la pensión de alimentos.

La finalidad del pago de alimentos es sufragar las necesidades ordinarias y extraordinarias para salvaguardar el correcto desarrollo de los menores, o mayores de edad que continúan formándose y no tengan recursos económicos, es decir, mayores de edad que carezcan de recursos suficientes, convivan con el cónyuge custodio y no hayan finalizado su formación educativa.

Como se calcula la pensión

En los divorcios de mutuo acuerdo, la pensión de alimentos será la pactada por ambos cónyuges y plasmada en el convenio regulador. Pero el juez no está vinculado por dicho acuerdo, por lo que si considera que con ello no se protege adecuadamente los intereses de los menores, puede no aprobar esa parte del convenio regulador, y a falta de otro pacto, establecer el que estime conveniente en la sentencia.

En otro caso, si el divorcio es contencioso la sentencia que dicte el divorcio impondrá la pensión de alimentos a uno de los cónyuges, puediendo ser acordada de oficio por el tribunal. Esto es, el juez puede establecer una pensión de alimentos, aunque ninguna de las partes la solicite.

El Código Civil remite a dos parámetros que deben ser tenidos en cuenta:

  1. La necesidad de los alimentistas.
  2. La capacidad de los alimentantes.

Tablas orientadoras para la determinación de las pensiones alimenticias de los hijos

El Consejo General del poder Judicial, han aprobado unas tablas de carácter orientador para la fijación de las pensiones alimenticias de los hijos en los procesos de familiar, incluyendo unos índices correctores por autonomías y tamaño de las ciudades de residencia de los menores. Los ingresos establecidos de cada progenitor son referidas a cantidades netas, y no brutas.

Los gastos de vivienda (hipoteca, alquiler, IBI) y educación de los hijos se han excluido en la elaboración de las Tablas y deben de ponderarse de manera independiente por los operadores jurídicos. Por tanto la cantidad resultante de conformidad con las Tablas deberá incrementarse con tales conceptos en función de su importe y criterios de reparto.

La finalidad de las tablas es fomentar los acuerdos entre las partes en materia de pensiones, al disponer de una referencia objetiva de lo ocurrirá si no se alcanza el pacto. No obstante, su uso es orientador y el juez estimará lo que considere oportuno. Se recogen dos tipos de tablas:

  • La Tabla 1, coste por hijo. proporciona una estimación del gasto, excluidas las partidas correspondientes a vivienda y educación, de mantener a un hijo en función de los ingresos conjuntos de los dos progenitores, dejando en manos de los magistrados la decisión de repartir ese coste entre ambos progenitores según las circunstancias específicas del caso. Esta Tabla sería de aplicación en los supuestos de custodia compartida. Aunque existen muchas modalidades en la concreción de este tipo de guarda, en la aplicación informática que facilita el uso de la Tabla 1 se ha incluido un modelo de reparto del coste en función del tiempo que los hijos estén con cada progenitor
  • La Tabla 2, pensión por hijo., ofrece el reparto de tales costes, excluidos los de vivienda y educación, en proporción a los ingresos de cada progenitor, en los supuestos de custodia monoparental con régimen de estancias de fines de semana alternos, una o dos tarde semanales y mitad de vacaciones, fijando la pensión que correspondería al progenitor no custodio (que sería el B) al considerarse que el progenitor custodio cubre su aportación con el mantenimiento del hijo/a durante el resto del tiempo que el hijo/a permanece con él. En este supuesto, si el derecho de habitación de los menores se cubre con la atribución del uso de la vivienda familiar al progenitor custodio, dicha pensión sólo debería incrementarse con los gastos ordinarios de educación.

En caso de que los ingresos del obligado al pago de la pensión fueren inferiores a 700€, deberá establecerse una “pensión mínima o de subsistencia” que jurisprudencialmente varía en función de las distintas zonas geográficas y poblaciones.

Por último hay que tener en cuenta que el devengo de la pensión comienza a partir de la presentación de la demanda con la que se inicia el proceso, es decir, que debe abonarse a partir de dicho momento.

Composición de la pensión de alimentos

El concepto de alimento debe de entenderse de forma amplia, e incluye todo lo que es indispensable para el sustento, habitación vestido y asistencia médica.  Por lo tanto, el importe que se abona en concepto de pensión de alimentos debe cubrir las siguientes gastos:

  1. Alimentos ordinarios.
    • Sustento.
    • Habitación.
    • Vestido.
  2. Gastos ordinarios, generalmente de índole periódica fácilmente cuantificables que no se producen todos los meses.
    • Educación.
  3. Gastos extraordinarias, previsibles y no periódicos que no pueden cifrarse a priori, pero que también son exigibles. Los no estrictamente necesarios, necesitan el consentimiento del otro cónyuge para ser de obligado pago.
    • Asistencia médica.

No obstante, se pueden acordar todos los demás gastos extraordinarios que los cónyuges quieran en el convenio regulador.

Extinción de la obligación

Los progenitores tiene en el deber de contribuir a los alimentos de los hijos mientras no tengan recursos propios. Es decir, que el cumplimiento de una mayoría de edad no extingue dicha obligación. Esta obligación cesará cuando el hijo común sea independiente económicamente o bien cuando deje de convivir con el cónyuge custodio. La extinción no opera automáticamente, a no ser que se recoja en la sentencia o convenio regulador, por lo que deberá solicitarse la extinción al Juez.

Los alimentos dejarán de prestarse cuando:

  1. Por muerte del alimentista.
  2. Cuando la fortuna del obligado a darlos se hubiere reducido hasta el punto de no poder satisfacerlos sin desatender sus propias necesidades y las de su familia.
  3. Cuando el alimentista pueda ejercer un oficio, profesión o industria, o haya adquirido un destino o mejorado de fortuna, de suerte que no le sea necesaria la pensión alimenticia para su subsistencia.
  4. Cuando el alimentista, sea o no heredero forzoso, hubiere cometido alguna falta de las que dan lugar a la desheredación.
  5. Cuando el alimentista sea descendiente del obligado a dar alimentos y la necesidad de aquél provenga de mala conducta o de falta de aplicación al trabajo, mientras subsista esta causa.
  6. Cuando la situación económica de los hijos mayores de edad no mejoran debido a su comportamiento, en sensu contrario, si la falta de ingresos que ellos sufren no depende de su voluntad tendrán derecho a la prestación.

Por otro lado, para que la obligación se extinga si el progenitor que debe prestarlos entra en prisión es acreditar la falta de ingresos o de recursos para poder hacerlos efectivos.

¿Y si tras el divorcio el cónyuge el cual tiene derecho a la pensión de alimentos convive con otra pareja? El hecho de convivir con una nueva pareja no exime al otro cónyuge de abonar la pensión de alimentos. La obligación es independiente de dicho hecho, ya que la obligación de pago deviene del deber de contribuir a los alimentos de los hijos ya sean menores de edad, ya mayores en período de formación y sin ingresos propios que les permitan hacer una vida independiente.

Modificar la pensión de alimentos

Para realizar una modificación de la pensión de alimentos previamente acordada, o impuesta en sentencia, debe de existir un cambio sustancial en las circunstancias actuales respecto a las que se tuvieron en cuenta en su día para adoptar los acuerdos anteriores.

En muchas ocasiones, se recoge en el convenio cláusulas de revisión de la pensión un previsión de futuras reducciones de los ingresos del obligado al pago.

El nacimiento de nuevos hijos

El nacimiento de nuevos hijos no basta para reducir la pensión alimenticia de los hijos de una relación anterior, sino que será preciso conocer si la capacidad o los medios económicos del alimentante son insuficientes para hacer frente a esta obligación.

¿Si el exconyuge no paga la pensión de alimentos?

La reclamación de cantidades derivadas de la pensión de alimentos prescribe a los cinco años, no obstante el derecho a actualizar la pensión no prescribe en ningún momento. El no pago de la pensión de alimentos, no permite al cónyuge incumplir el régimen de visitas.

Cuando el cónyuge obligado al pago no realiza el abono se pueden reclamar judicialmente poniendo una demanda ante el Juzgado que dictó la sentencia donde se reconoció la obligación, solicitando la ejecución de la sentencia ante el incumplimiento. Si, a pesar de esta demanda, no se realiza el pago de manera voluntaria el juzgado requerirá a la parte para que designe ingresos o bienes que se puedan embargar, en cuestión de alimentos se puede embargar cualquier ingreso aunque sea inferior al Salario Mínimo interprofesional.

En última instancia, el estado paga las pensiones de alimentos a través del Fondo de Garantía del Pago de Alimentos si cumples determinados requisitos.

Es importante destacar que el impago de la pensión durante dos meses consecutivos o cuatro meses no consecutivos puede llevar consigo, la comisión de un delito de abandono de familia penado con prisión de tres meses a un año o multa de 6 a 24 meses.

La pensión de alimentos en la custodia compartida

Cuando la custodia es compartida por ambos progenitores, todos los gastos ordinarios y extraordinarios, deberán ser también compartidos. No obstante, y para que el niño no goce de diferentes niveles de vida cuando la custodia sea del padre o de la madre, deberán equipararse dichos gastos proporcionalmente a los ingresos de cada uno.

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